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El acompañante ideal para el queso suele ser el vino,
tomado con moderación. Casi siempre se acierta con un
vino tinto
con cuerpo, aunque los tintos ligeros se combinan perfectamente
con los quesos de pasta blanda, como el Camembert o el Brie.
Para los quesos muy cremosos y suaves están más
indicados los vinos blancos, las sidras, el Cava o el Champagne.
Los azules o Roquefort se maridan muy bien con vinos tintos
y también con vinos dulces, tipo moscatel; los de cabra
combinan especialmente con vinos claros o rosados.
El pan también es muy importante a la hora de degustar
un queso al natural. Existen numerosas variedades y las escogeremos
en función del tipo de queso. Los panes blancos o rústicos
se combinan estupendamente con el conjunto de quesos, aunque
si queremos dar un toque de originalidad podemos incorporar
panes de cereales o integrales, además de los panes especiales
para canapés o panes tostados. La variedad de panes se
determinará según la variedad de nuestra elección
de quesos.
Las frutas (manzanas, peras, uvas, kiwis, cerezas, etc), frutos
secos (nueces, piñones…), mermeladas y otras confituras
son otros productos que se combinan muy bien con los distintos
quesos franceses.
De todos modos, al crear armonías con los Quesos de Francia,
siempre hay que dar oportunidades a la imaginación.
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